Hablando de liderazgo (Conceptos I )
Liderazgo situacional, liderazgo sistémico, liderazgo femenino, liderazgo humanista... ¿cuál es el tuyo a la hora de gestionar tu clínica?
Liderando a un equipo, a menudo nos sentimos desbordados ante las mil decisiones que hay que tomar cada día y lo diferentes que son sus miembros. Liderazgo, comunicación… son claves en gestión veterinaria.
El “management” ha cambiado mucho en las últimas décadas. Solo con acercarnos a una librería o una biblioteca pública, descubrimos todo lo que hay por leer. Tanto que a veces puede abrumar.
Curiosamente, en la facultad no nos contaron nada de todo esto.
Aunque hay consenso en que no hay una única manera de liderar y que incluso en diferentes situaciones y escenarios puede ser más conveniente un estilo que otro, también hay consenso en que estilos antiguos de liderazgo (el «ordeno y mando», los jerárquicos, autoritarios, los del «aquí siempre se ha hecho así», etc.) están quedándose obsoletos. No funcionan. Y con las nuevas generaciones, menos.
Esto nos lleva a la necesidad de revisar qué estamos haciendo nosotros y qué parece que tiene mayor/mejor impacto en el desempeño de un equipo y en la obtención de resultados. Estudiosos y científicos llevan años analizando, estudiando y planteando diferentes teorías, metodologías, etc. con el objetivo de dar respuestas a los líderes del futuro a la hora de gestionar personas y su valioso conocimiento.
Uno de los propósitos de La Cómplice es generar movimiento, debate, etc. alrededor de la gestión de personas en el ámbito de la clínica veterinaria. Creemos que una buena manera es la de facilitar que profesionales que se dedican, aunque sea parcialmente, a la gestión veterinaria se familiaricen con nuevos conceptos.
Para ello, os los iremos presentando (a veces de forma resumida y a veces en profundidad). Aquí, la primera entrega (de muchas):
Liderazgo sistémico
Este enfoque ve a la organización como un todo interconectado, donde cada miembro influye en el otro. Cada miembro es parte a la vez de múltiples sistemas (su familia, sus amistades, su entorno laboral, su grupo de trabajo, etc.) que interactúan entre si y coexisten en paralelo. Incluso se superponen.
Los líderes sistémicos tienen una visión holística y promueven la colaboración y la comprensión mutua y viendo el todo por encima de las partes a la hora de tomar decisiones. Puede parecer complicado, pero en el fondo se rige por tres únicos principios: pertenencia, orden y equilibrio.
Desplegar los principios es mucho más complejo.
Liderazgo situacional
No todos los momentos requieren el mismo tipo de liderazgo. No todas las personas y todas las tareas requieren el mismo estilo de ayuda por parte del líder. Esta teoría sugiere que los líderes deben adaptarse a las circunstancias y a las necesidades específicas de su equipo en cada situación. Es la flexibilidad en su máxima expresión, donde cada decisión (“esta tarea a esta persona”) debe ir acompañada de una reflexión donde el líder decide qué estilo de ayuda es el más conveniente. Esto puede implicar ser más paciente con un miembro de equipo y más expeditivo con otro, ser más directivo en situaciones de crisis y más democrático en tiempos de estabilidad y certidumbre. El reto está claro. ¿Cuántas tareas asignáis cada día? ¿Cuántas personas tenéis en el equipo? Multiplicamos? Por suerte hay manera de optimizar la toma de decisiones en este estilo de liderazgo y es priorizando aquellas tareas y personas cuya “gestión personalizada” tiene mayor impacto.
Liderazgo femenino
Este tipo de liderazgo (para hombres y mujeres) resalta cualidades como la empatía, la comunicación y la cooperación-colaboración (atributos que históricamente se han vinculado más a la figura femenina y roles de cuidados). Es más que un simple estilo de liderazgo ya que aporta cierta transversalidad en la toma de decisiones.
Es una forma de mirar. Viendo al otro (colaborador) no tanto como un recurso al que gestionar sino como a una persona con la que colaborar para conseguir un objetivo común. Construyen relaciones y se muestran sin miedo y abiertamente como líderes vulnerables e imperfectos. Tienden a crear ambientes de trabajo inclusivos y colaborativos, donde cada voz es escuchada y valorada. En un entorno tan emocionalmente cargado como una clínica veterinaria, estas cualidades pueden ser particularmente atractivas para mantener un ambiente de trabajo positivo y motivador.
Liderazgo humanista
Pone a las personas en el centro de la estrategia empresarial. Un líder humanista se preocupa por el bienestar y el desarrollo personal de su equipo sin dejar de estar enfocado a resultados. Entiende que estos deben generarse sin comprometer la dignidad y el respeto hacia sus empleados. Combina por tanto la solidez de la perspectiva de negocio y el bienestar del equipo, poniendo muy en valor el capital humano y fomentando un ambiente de trabajo positivo y motivador. No debe confundirse con el “buenismo”. No tolera comportamientos inadecuados y aboga por la corresponsabilidad, la autoexigencia y la meritocracia como base de un cultura de empresa potente.
En el mundo veterinario el trabajo en equipo es clave.
Las personas vienen y van, desarrollan competencias y habilidades, el entorno cambia, los clientes cambian… Movernos ágilmente entre estos conceptos nos dará perspectiva y criterio para elegir y tomar las mejores decisiones.
¿Estamos escuchando y entendiendo a nuestros equipos de manera efectiva?
¿Somos lo suficientemente flexibles para adaptarnos a las necesidades cambiantes de nuestro entorno? ¿Para evolucionar con nuestros equipos?
Si necesitas apoyo con tu equipo La Cómplice está aquí para ayudarte con ello. Servicios de consultoría de gestión veterinaria.
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