¿Crees que la gestión de Personas en tu clínica veterinaria es estratégica?
Las personas son la clave y la gran tarea pendiente del sector clínico. Aprovecha la oportunidad y diferénciate.
En La Cómplice creemos que las personas son las verdaderas fuentes de ventaja competitiva de las empresas veterinarias. Por eso trabajamos ayudando a los líderes del futuro veterinario a construir “organizaciones inteligentes” que pongan el foco en las personas y en los resultados.
Porque creemos que otra gestión veterinaria es posible. Más amable, más honesta, más rentable y más sostenible.
La dirección de recursos humanos es la gran tarea pendiente del sector veterinario. La gran oportunidad para quien la quiera aprovechar.
Pongámonos a ello como hacemos ya con otras áreas de la empresa. Y decimos “empresa”, a conciencia, porque las clínicas son empresas y no solo lugares donde individuos vestidos de verde desarrollan su vocación.
Eso no quiere decir que no debamos atender a las personas, sino justo lo contrario.
Pongámoslas en el centro porque es en ellas donde reside el conocimiento, principal activo estratégico.
El entorno nos presenta una economía globalizada, acelerada, donde los negocios se hacen en mercados mundiales, donde el verdadero recurso es el conocimiento…
¿Y dónde recae ese conocimiento? En las personas.
El sector clínico veterinario está en plena transformación.
La entrada de fondos y la concentración de centros rompe el statu quo, alterando las fuerzas de la competencia. No parece buena idea seguir haciendo lo mismo si queremos seguir siendo competitivos.
Rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros.
En España la transformación es especialmente disruptiva. El sistema ha ido aguantando por ser un sector en crecimiento continuo (salvo el mal año del IVA) y casi invulnerable a las crisis, pero empieza a dar muestras de estrés.

Las nuevas generaciones de veterinarios parecen haber decidido colgar sus pijamas e irse con su talento a otra parte. Es una odisea encontrar un veterinario para cubrir una vacante o una baja, pese a que existen demasiadas facultades (la “paradoja del veterinario” de la que habla Pere Mercader).
Transformación, consolidación, fondos de inversión, crecimiento continuo y falta de personal. ¡La tormenta perfecta!
¿Y qué hemos estado haciendo en el sector veterinario en cuanto a recursos humanos, más allá de gestionar nóminas y cuadrar vacaciones o turnos?
… (continua)
Si quieres profundizar más y valorar cómo te afecta todo esto, lee el artículo completo publicado en Argos (nº 233). Haz clic aquí para ir al enlace directo del artículo
Cómplice, hagámoslo bonito.